¿Quién era?

“Estaba sentada al otro lado del pasillo. Su cara me resultó familiar, pero no sabía de dónde.”

“¿Ella le reconoció?,” dijo el policía. Su colega había salido de la habitación.

“Creo que sí, pero – como yo – no sabía de qué.”

“¿Y luego qué?”

“Pues nada. Estaba leyendo mi libro.”

“¿Vió usted en qué estación se bajó del tren?” El policeofficer me miró sin pestañear y sin mostrar una emoción en su rostro. Como había hecho desde que comenzó la conversación. Cuando negué con la cabeza, continuó. “Se bajó en la plataforma A4. Sabemos esto. Fue encontrada al lado de las pistas, dos horas más tarde, con un par de tijeras en la garganta y muerta. ¿Sabe usted algo sobre eso?”

Negué con la cabeza otra vez.

“Y aún no sabe de dónde la conocía?”

Negué con la cabeza.

El policía suspiró. Entonces su compañero entró y le dio un gesto afirmativo. Los dos me miraron. El hombre que me había interrogado, volvió a hablar. “Resulta que la prueba de ADN es afirmativa; hemos encontrado trozos de su cabello encima del cuerpo de la víctima.”

Me dí una palmada en la rodilla. “Eso explica todo. ¡Por supuesto! Ahora lo recuerdo. Era mi peluquera!” Me sentí contento de haber explicado el misterio.