No era mi día

En nuestra escuela secundaria, dieron las clases en varios edificios: en chozas en ruinas en el bosque, en un edificio de oficinas desolado cerca de una fábrica química, y – sobre todo -,  en un edificio de piedra mohosa tan viejo que se olía las almas muertas de generaciones desaparecidas. Este edificio se llamaba “la dépendance“, que era una palabra francesa que ninguno de nosotros no podía pronunciar ni explicar, pero que significa algo así como un edificio anexo. Fue aquí donde cometimos nuestros crímenes más atroces contra nuestros compañeros. Fue aquí donde atamos con nudos imposibles a una chica al puesto de una escalera. Fue aquí donde cubrimos con caca de perro al sillín de una bicicleta. Fue aquí donde escribimos esvásticas en piernas desnudas. Y fue aquí donde me encerramos durante medio día en un cobertizo y tiramos mi mochila en el lago detrás. No…, estoy mintiendo. En este último caso, no lo hicimos sino lo hicieron. Me sentía un poco débil ese día.

(In english)