¡Atención! ¡Provoca daños serios a su salud!

La violencia contra los homosexuales y las mujeres sigue existiendo. En los Países Bajos, que tiene la fama de un ser un país tolerante, la violencia contra los homosexuales está en aumento. La conclusión es que todavía queda mucho por hacer para educar a la gente que los homosexuales deben ser tratados igual que los heterosexuales; de hecho, la distinción no debería ser un asunto en cualquier momento. Las personas son atraídas a otras personas y cada uno puede decidir por propia cuenta cómo y a quién. Del mismo modo, las mujeres deben ser tratadas por igual a hombres y, de nuevo, la distinción no debería ser un asunto en cualquier momento.

Hace falta más educación y la educación empieza con los niños.

Desde esta perspectiva, es extraordinario que en todo el mundo, en todos los países, sin excepción, todavía se enseña exactamente lo contrario a los niños. Incluso los países más liberales, modernos, de mente abierta, que pasan tanto tiempo, esfuerzo y dinero para educar a la sociedad acerca de la igualdad de los homosexuales y las mujeres, al mismo tiempo permiten y apoyan abiertamente a una educación que va en contra de eso.

Por supuesto, me refiero a la educación religiosa.

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¡Ay, la luna! (2)

 

Si estoy en una fiesta y digo cualquier cosa sobre Einstein, quarks o la mecánica cuántica (ó, siendo holandés, la naranja mecánica, pero esto es otro asunto), lo más probable es que alguien se pondrá a mi lado y empezará hablar sobre el budismo. Los físicos, hoy en día, somos populares. Primero porque somos tímidos. Y segundo, porque somos capaces de destruir el mundo en menos que 7 segundos. Es una combinación super-sexy: la timidez y la destrucción masiva.

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¡Ay, la luna! (1)

Alguien puede mirar a la luna y disfrutarlo. Alguien puede mirar a la luna y intentar pintar algo parecido. Alguien puede mirar a la luna y preguntarse a dónde va. Alguien puede mirar a la luna y a traves de observaciones sin verificaciones, deducir que en realidad se trate de un Ser Superior que impone algunas leyes morales que debemos obedecer.
Una sola luna y cuatro maneras de mirarla.

Cuando hay varias maneras de mirar la misma cosa, no todas las maneras son igual de válidas. Algunas incluso puedan ser bastante tontas, como comprobaremos en breve.