¡Ay, la luna! (2)

 

Si estoy en una fiesta y digo cualquier cosa sobre Einstein, quarks o la mecánica cuántica (ó, siendo holandés, la naranja mecánica, pero esto es otro asunto), lo más probable es que alguien se pondrá a mi lado y empezará hablar sobre el budismo. Los físicos, hoy en día, somos populares. Primero porque somos tímidos. Y segundo, porque somos capaces de destruir el mundo en menos que 7 segundos. Es una combinación super-sexy: la timidez y la destrucción masiva.

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