El orgullo al revés.

A la gente no le gusta reconocer al “efecto placebo”. Es como si fuera admitir dejarse engañar. Como si tuvieran miedo de ser engañados por un mago. Prefieren teorías “pseudo-científicas” (homeopatía, ciropráctica, reiki, tarot, astrología, …) para explicar sus experiencias.

En realidad, no hay nada vergonzoso en el efecto placebo. Cuando tienes un pequeño dolor de cabeza a menudo ayuda cerrar los ojos, respirar profundamente y tranquilamente, poner la mano en el frente y pensar en algo relajante.

En realidad, el efecto placebo es mucho más  sútil que esto.
El efecto se puede manifestar en dos maneras:
– Por creer que un medicamiento funciona, alguien ya se siente mejor, lo que ayuda al proceso de mejorarse
– Muchos enfermedades (dolores de cabeza, insomnia, resfriado) ya se cura automáticamente, con el tiempo. Así que aunque parezca que ha sido por uno u otro medicamiento que se haya tomado, en realidad, la mejora es simplemente por el pasar de tiempo.

La ironía es que la gente prefiere dejarse engañar por esos pseudo-teorías, ni verificadas ni consistentes, en vez de admitir que les ha funcionado el efecto placebo. Es el orgullo al revés. Por miedo de parecer tontos por creer en los magos, creen en los brujos.

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