Ayer es como mañana, pero al revés

Bien entrada en el séptimo año de una crisis económica que no mostraba indicaciones de terminar pronto, nuestra héroe, Arenita Plenitud, decidió hacer una lista de todas las cosas que se acordaba del período antes de la crisis. Cosas perdidas, cosas olvidadas y incluso cosas que ya no parecían reales. En realidad, su proyecto estaba condenado a fracasar desde el principio porque las pocas cosas de que aún se acordaba parecían mentiras: leche fresca, periódicos, elecciones políticas, temporadas de vacaciones, estaciones de tren, corazones rotos y puestos de perritos calientes. También: caleidoscopios, cines y calas, y citas a ciegas y calles con cascos de cerveza cascados. Hacía tiempo que no había visto a un anciano en una silla de ruedas o un grupo de niños jugando al fútbol en la calle. Sin duda, éste último era un producto de su imaginación y en realidad no había existido jamás.

Por otro lado, estaba convencida de que antes había sido posible abrir una ventana.

(Nota: El título viene, del inglés, de una canción de los Virgin Prunes)

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