el árbol

El árbol crece
pero no me pertenece
ni a tí

Esta poesía
es una auténtica mierda
pero rima
(aunque dicho sea: no muy bien)

Ahora que
he llegado a
la parte cerca del
final

Sólo queda
pa decir
menos mal

 

Todos juntos

La gente que quiere votar por “Junts Pel Si” tiende a disculparse por la presencia de Artur Mas y CDC en esta lista. Claro, es bastante extraño proclamar que quieres un “pais mejor” de “gente trabajador y seria” (cómo se puede decir estas palabras sin vomitar es un misterio) sin influencias de la malvada corrupción y tendencias anti-democráticas típicas de la política española y – especialmente – del PP, si a la vez apoyas a un grupo político que cuenta con la prominente presencia del CDC que tiene amplia experiencia con corrupción, apoyo incondicional a una policía violenta y muchos acuerdos políticos con – especialmente – el PP. Aún más si te das cuenta que si gana “Junts Pel Sí”, Artur Mas probablemente seguirá como presidente de la Generalitat, sin haber tenido que justificar su mandato nefasto de los últimos años.

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Atrás

Era temprano por la mañana y me encontré en el andén del metro, leyendo un periódico. Tan absorto estaba en mi lectura, que sólo oí que el metro había llegado sin mirarlo. Una voz por el intercomunicador dijo algo ininteligible, primero en catalán, luego en castellano, pero no presté atención. Oí que las puertas se abrieron y hice un paso adelante. Un hombre salió del metro y colisionó conmigo. Siempre me dan rabia la gente que bloquean las puertas del tren.
«¡Tonto!» me dijo el hombre que había salido.
«Perdón» dije, ocultando mi cara detrás del periódico y entré en el tren. Las puertas se cerraron y pronto el tren estaba en marcha.
Cerré el periódico y me senté. Entonces me di cuenta de que no había nadie en el tren salvo una niña, que estaba sentada en el banquillo en frente. Debía tener unos 10 años. Llevaba un vestido que era demasiado grande para ella y parecía un vestido para una persona mayor. El tren se aceleraba aún más, y no se detuvo en la estación siguiente.
«Hola» le dije a la chica.
Me señaló con un dedo: «No deberías estar aquí»
«¿Por qué no?»
Se encogió de hombros.
«Entonces, ¿por qué estás tú aquí?» dije.
«Tardé demasiado tiempo en decidirme. Y después ya era tarde.»
No la entendí.
«Entonces, ¿a dónde vamos?»
«Atrás» dijo. Atrás.
«Pero …» le dije e hice un gesto con la mano para imitar el movimiento del tren que claramente iba hacia adelante. Pero ella negó con la cabeza y señaló su reloj. Era un antiguo reloj de oro y era tan pequeño que no podía leer el tiempo, sólo vi una carátula de reloj borrosa. Me preguntaba qué le pasaba a esta chica. ¿Por qué estaba aquí, sola? ¿Dónde estaba todo el mundo? Todo me parecía muy extraño. Además, pasaron muchas estaciones y el tren no se detuvo en ninguna.
«Así que, si no se permite pasajeros» le dije «¿Por qué el tren paró para mi? ¿Por qué me dejó entrar?»
«El tren no paró para dejarte entrar sino para dejarte salir.»
Seguía sin entenderla. Poco a poco, el tren había empezado a desacelerar. Pasó otra estación sin parar, pero claramente estaba bajando de velocidad. De repente, la chica señaló las puertas. Miré por la ventana. El tren se había detenido en la estación donde antes había subido. Habiamos hecho un bucle.
«Ahora tienes que salir» dijo la chica. Era una orden y no dudé en obedecerla.  Salí rápido del tren. Un tipo estúpido, leyendo un periódico, estaba en la plataforma, justo delante de las puertas y colisioné contra él. Siempe me dan rabia la gente que bloquean las puertas de los trenes. «Perdón» dijo el hombre, con su cara detrás del periódico, y entró. Las puertas se cerraron detrás de él y el tren se fue.

11 de Septiembre

Hoy es el 11 de septiembre. Una fecha que para mucha gente significa muchas cosas según donde viven. Para la gente en Nueva York, por ejemplo, o la gente en Chile, por otro ejemplo, o la gente en Cataluña, por supuesto. También para la gente en Afganistán y Iraq esta fecha ha tenido algunas consecuencias de vida y muerte. Porque, lo que tienen en común estos acontecimientos del 11 septiembre en Nuevo York (2001), Chile (1973) y Cataluña (1714) es esto: la muerte. Muertos y sangre.

Muertos y sangre, porque hay gente que en vez de ver la variedad de personas, cada uno una mezcla (o mestizaje) de culturas, idiomas, convicciones políticos, colores de piel, religiones, géneros – y gustos sexuales – y preferencias de qué poner encima del pan, prefiere clasificar (unir y dividir) las personas según estas mismas características superficiales: raza, nacionalidad, género, etc… En realidad, son más bien los gobiernos que nos educan pensar así, porque es su manera de convencernos que seamos un pueblo unido, en vez de un montón de personas distintas. Es más facil crear un ejército si crees en un pueblo unido que crear un ejercito a partir de un montón de personas distintas.

Definirse a si mismo y “su identidad” (un concepto igual de abstracto como “el alma”, “Dios” o “la raíz de -1“) según estos estereotipos, con una bandera en la mano, ya es triste. Pero definir las identidades de otras personas a base de estos mismos criterios es psicópata. Y una vez sí y otra también lleva a guerras, a muertos y sangre.

En realidad, los gobiernos no deberían meterse en asuntos sentimentales (banderas, himnos, pueblos unidos) sino en asuntos prácticos: los impuestos, la educación, la sanidad y poca cosa más. Gobiernos así, desafortunadamente, no existen.

Y esto, desafortunadamente, se puede ver hoy tanto en Nueva York (y en los EE.UU. en general) como en Barcelona (y en Cataluña en general) donde se ve tanta gente – hasta incluso niños adoctrinados – conmemorando esta fecha con una cantidad de sentimientos de nacionalismo, patriotismo y la celebración del deseo de monopolizar una sola cultura, un solo idioma, un solo pueblo.

Y en realidad, no existen culturas ni idiomas ni pueblos aislados en sí, porque siempre son mezclas de otras culturas, idiomas, pueblos. Es ésta la verdad que hay que recordar en todas las fechas de año.